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¿Te acordas de los dibujos que echaban (echaban, ponían, teletransmitían… depende la zona geográfica se dice de una forma u otra) en Telecinco llamados Bola de Dan? No nos confundamos con Bola de Dragón, aunque el pelo del protagonista es una gran aproximación al de Son Goku cuando se ponía en estado de alteración máxima. Bola de Dan son unos dibujos Japoneses -como el 99% de nuestra época- en el que el protagonista es un niño que juega al balón prisionero, vamos, el juego de pegar pelotazos a los que están en el centro del cuadrado, de toda la vida.

Tanto si recuerdas estos magníficos dibujos animados como si no, me encantaría compartir contigo lo impresionado que me están dejando al volver a verlos, ahora a esta edad. Te dejo la intro para ver si te refresco un poco la memoria.

Como te decía, Dan es un niño pequeño, mucho más bajo de la media de sus compañeros de colegio -excepto su amigo Chino, igual de pequeño que él- que se ha quedado huérfano, con una madre profesora de natación -que por cierto está de infarto y no soy de los que le gusta el manga, que conste- que siempre va con una pelota a todas partes, junto a sus amigos, el ya mencionado Chino, Ángela y Tama, su fiel mascota.

Como casi siempre, se trata de una historia de super héroes en el que el protagonista a de derrotar a todos sus adversarios. Es una serie que me gusta mucho porque tiene un toque de humor muy… no sabría cómo describirlo, pero me hace reír mucho. En este caso Dan es desde pequeño muy habilidoso con el balón, pero tampoco se podría decir que tenga super poderes ni nada similar, simplemente tiene algo especial. En cuanto comienza a entrenar con su equipo “del cole” se da cuenta que hay personas mucho mejores que él, pero como es muy cabezota y siempre quiere ganar, se prepara un plan de entrenamiento específico para poder atrapar los balones lanzados por sus oponentes, entrena sin descanso hasta que consigue atraparlos. Y aquí viene la primera lección: si quieres conseguir algo en la vida, prepárate a conciencia, no descanses hasta estar listo para poder conseguirlo.

Como todo super héroe, tiene que tener cerca a su mayor rival, Hugo Fénix, un niño de papá mimado que tiene todo lo que quiere, el estadio más bonito y lujoso en su propia casa, grandes equipaciones… pronto Dan se da cuenta de que necesita tenerlo cerca para sacar lo mejor de sí mismo. Con el paso de los episodios se van haciendo amigos, lo que no quiere decir que dejan de ser rivales. La segunda lección aprendida es que debes tener un referente en el que fijarte y luchar para superarle, teniéndole siempre muy presente.

Con el paso del tiempo, Dan va conociendo a nuevos contrincantes contra los que compite. El detalle está en que cada equipo oponente tiene una características diferente, tomada de otros deportes o modalidades, lo que le permite a Dan descubrir nuevas técnicas y estrategias, completando su formación. Por ello, la tercera lección es que debemos movernos mucho, conocer a nuestros rivales y aprender de ellos para llegar a ser los mejores.

Dan es un niño de los que se podrían considerar travieso, descarado, hipercompetitivo y muy, pero que muy cabezón. Su madre le mete mucha caña, le está impartiendo una educación distanciada, le hace creer que no se preocupa mucho por él y le mete mucha caña. A pesar de todo ello, siempre tiene una sonrisa y, aunque le cuesta, sabe reconocer sus errores, está siempre cerca de sus amigos y de sus enemigos, lo que le hace ser uno de los personajes más queridos por todos sus compañeros. La cuarta lección es que debes ser tú mismo, pero reconocer tus errores y estar siempre dispuesto a querer y dejarte querer.

El padre de Dan era uno de los grandes jugadores de Balón Prisionero de su país, pero Dan se quedó sin él cuando era muy pequeño. Sin embargo, siempre que sus fuerzas flaquean, piensa que no tiene opción para ganar a un contrincante o necesita mejorar, se acuerda de él y piensa qué consejo le daría. Esto le da un extra de motivación que le permite conseguir cualquier cosa. Por ello, como quinta lección, destacar que debemos recordar de dónde venimos y apoyarnos en aquellas cosas en que creamos.

Supongo que si has visto la serie sacarás otras conclusiones adicionales a las mías, por lo que te invito a compartirlas. Y si no la has visto, plantéate verla!

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