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Emprender y aventura son dos palabras que parece siempre van de la mano. Toda aventura se emprende y todo emprendimiento es una aventura. Y, ¿por qué hablo ahora de esto? Simplemente me gustaría contaros mi última aventura, una mini-aventura pero no por ello menos importante que cualquier otra, y qué enseñanzas podemos sacar de ella para cualquiera que se quiera aventurar a la gran aventura de emprender.

Para poneros en situación, básicamente necesita unos dais de desconexión y de la noche a la mañana decidí que debía agarrar mi bicicleta e irme a hacer unos cuantos kms con ella, por lo que me propuse como objetivo ir desde Valencia hasta Alicante con la bicicleta y, si las condiciones me lo permitían, llegar a las dunas de Elche. Todo esto de jueves a sábado, haciendo noche a mitad de camino aproximadamente y en Alicante.

Bueno, entonces, ¿qué tiene que ver esto con emprender? La verdad, creo que todo. Para empezar, una aventura de este tipo tiene tres factores indispensables: el objetivo, el tiempo para alcanzarlo y el plan.

El objetivo

Toda aventura tiene un objetivo: en este caso, ir desde Valencia hasta Alicante (llegando a Elche si es posible) en bicicleta, unos 200km aproximadamente. Y, ¿por qué incluyo el llegar a Elche si es posible? Básicamente porque dependía de disponer de un tren para volver con la bici y como en un primer momento no estaba seguro de los horarios, en este caso decidí ponerme un objetivo seguro y uno más extenso tras alcanzar el principal. Y es que, cuando dependemos de proveedores (nuestros proveedores clave) como en este caso disponer de un tren para poder volver, es una parte que no depende de nosotros y a la que debemos adaptarnos. Esto nos sucederá en cualquier proyecto que pongamos en marcha, debemos de estar atentos a nuestros partners, exigirles lo necesario para alcanzar nuestro objetivo pero también poder tener flexibilidad, a veces no hay otra opción.

Mi primer partner clave eran los proveedores de alojamiento, es decir, un lugar donde poder quedarme. Tenía dos requisitos, uno la ubicación (la primera noche más o menos a mitad de camino y la segunda ya en alicante) y el otro el precio, ya que era un viaje que no tenía programado y por lo tanto quería gastarme lo menos posible. En Alicante, al ser una ciudad con mucho turista no tuve problema en encontrar un alojamiento barato, pero encontrarlo a mitad de camino, en Xabia, Denia o demás no fue tan sencillo. Finalmente opté por un bungalow que encontré en un camping antes de Denia que cumplía más o menos con ambos requisitos, por cierto, genial el lugar, muy bien preparado y confortable. Adjunto foto de mi cobijo en el camping Los Llanos (me gusta hablar de los sitios en los que haya tenido una buena experiencia).

Mi segundo partner clave era Renfe, la compañía operadora de trenes. Necesitaba un tren para volver desde Alicante (la aventura sólo contemplaba un sentido) que me permitiera cargar la bicicleta sin mayor complicación. Aunque en la web había visto un tren que salía a las 16 horas de Alicante (lo cuál me permitiría ir a las dunas Elche ese día por la mañana) como no podía comprar el billete por Internet, al no tener la opción de incluir la bicicleta (sí, me lo decían mil veces cuando trabaja en Renfe, la web es una #%&$”!, pero que conste que yo no hacía ni mantenía la web, sino otro gallo cantaría :p) sabía que aún no podía cerrar este asunto. Por desgracia, no pude sacar el billete hasta el mismo día del viaje, por lo que sabía me tendría a adaptar sobre la marcha. Finalmente sólo tenía la opción de volver en el tren de las 10 de la mañana, por lo que me he tenido que adaptar y quedarme con el objetivo de llegar a Alicante.

Así que recordar, debemos tener un plan establecido pero, cuando dependemos de los servicios partners, debemos tener esa mínima de flexibilidad que nos permita alcanzar el objetivo sin estropear todo el plan ante cualquier imprevisto.

En la definición de los objetivos también debemos tener cuidado, pensando en si son alcanzables o nos estamos poniendo una locura de objetivos. Los objetivos tienen que ser lo más adecuados posible. No deben ser tan pequeños como para perder el interés ni tan grandes como para no poder alcanzarlos.

El tiempo y timeline

Cuando nos marcamos un objetivo es muy importante hacerlo con un tiempo establecido. La definición de una temporalidad nos permite tener claros los pasos que debemos dar durante el camino y cómo dividirlo. En este caso, al tener marcados dos días, sabía que el día intermedio debía parar más o menos a mitad de camino para repartir las fuerzas de forma más o menos equitativa. Si no estuviera definido, tal vez un día haría muchos kilómetros y otro muy pocos.

Además, tener un timeline definido nos permitirá controlar las fuerzas y evaluar si vamos bien, si podemos ir más despacio o tenemos que ir más rápido para llegar a nuestra meta.

El plan

Y, ¿cómo hacemos para alcanzar nuestro objetivo en el tiempo estimado? Debemos tener un plan, recordemos que debe proporcionar la suficiente adaptación ante imprevistos, que nos establezca los pasos a realizar, qué camino tomar y con qué recursos contar.

Lo primero de todo es establecer una ruta. Debemos saber qué caminos son los más adecuados en base a nuestros recursos. Si tenemos una bicicleta de carreras tendremos que tomar las vías más rápidas y en mejores condiciones o, si por el contrario tenemos una bicicleta de montaña y queremos disfrutar más de la naturaleza, buscar rutas alternativas a las principales carreteras que nos lo permitan. Esta ruta debemos tenerla registrada en algún lugar que esté siempre accesible para poder revisarla cuando sea necesario y así nos desviarnos de ella.

Una vez definida la ruta a tomar, debemos preparar el equipaje adecuado para el camino. Es importante ir equipados sólo con lo necesario. Si cargamos demasiadas cosas nos pesará demasiado durante el camino y no nos permitirá avanzar con comodidad a la velocidad adecuada y si vamos con menos recursos es probable que nos cueste más y tengamos problemas durante el camino.

Una vez definidos los tres puntos básicos, debemos atender a una serie de puntos que también serían claves para realizar nuestra aventura y alcanzar el objetivo de forma exitosa

  • Lo primero es tener todo preparado antes de realizar la aventura para no tener sorpresas desagradables durante el camino.
  • Descansar bien el día antes para afrontar el siguiente día con fuerzas.
  • Siempre que sea posible, utilizar un vehículo todoterreno pues no sabemos con exactitud con qué nos vamos a encontrar por el camino, puede que haya tramos de carretera y otros de montaña, por lo tanto un híbrido que combina las dos es el complemento perfecto.
  • Es importante que durante el camino nos paremos a observar y revisar que vamos por la ruta establecida. Debemos mirar el mapa cada cierto tiempo porque sino es probable que nos confundamos de camino y después tener que dar marcha atrás o, lo que es peor, estar en un punto del que nos cueste mucho retroceder. Esto me pasó en un momento en el que tomé la bifurcación equivocada de la nacional (N332) y por no mirar justo en el momento el mapa me llegué a encontrar en el carril de aceleración de la autopista (imaginaros el momento). Con ello tuve que dar marcha atrás por el arcén, en contra de los coches que se incorporaban de camino a la autopista y retroceder unos kilómetros, algo que se me hizo muy duro ya que era casi al final de la última etapa.
  • Es importante tomar decisiones rápidas. Decidir con rapidez si ir por un carril u otro cuando vienen coches a gran velocidad a tu lado es clave para mantener la seguridad.
  • Debemos revisar todos los elementos antes y durante el viaje. Debemos comprobar que las ruedas están hinchadas, que llevamos con nosotros todo lo necesario y que todas las partes de la bicicleta están correctamente apretadas y en buen estado. Yo no hice lo mismo y cuál fue mi sorpresa al llegar a Alicante y pararme a hacer la foto de rigor cuando veo que la rueda delantera estaba suelta (y yo bajando por la nacional a más de 50km/h!!!). Vamos una suerte que esté escribiendo este artículo ahora.
  • Revisa y ajusta las elementos justo en el momento que detectes que algo no está correctamente ajustado. Normalmente, si tienes todo preparado desde un primer momento, serán cambios que te costarán poco trabajo realizar pero después te ahorrarán muchos problemas y mejorarás tus resultados. Durante la primer etapa noté que el sillín estaba un poco más bajo de lo adecuado, pero por la pereza de pararme y buscar las herramientas adecuadas para hacerlo, decidí posponerlo a la llegada. Esto me acarreó algunas molestias en la rodilla al día siguiente que hicieron me costara mucho más realizar el camino.
  • A veces el camino se hace duro, muy duro y nos cuenta continuar. Incluso podremos ver una estación de tren y pensar en parar y comprar el billete para el próximo tren. Nunca debemos caer en esa tentación, ya sabíamos que el camino era duro y nosotros hemos decidido hacerlo. Pero en esa decisión entran también esos momentos y os aseguro que luchando y teniendo visualizada la meta, conseguiréis llegar.
  • Ayuda mucho eres capaz, como decíamos antes, a visualizar la meta. En mi caso ya había estado en Alicante y sabía exactamente dónde me iba a hacer la foto de la llegada. Esto me permitió en algunos momentos obtener las fuerzas necesarias para ello. Intentar visualizar el objetivo es uno de los puntos clave.
  • Un objetivo tan ambicioso (lo sé, realmente no ha sido una gesta increíble, pero tampoco era algo que se pudiera conseguir en una mañana) debe ser dividir en pequeños mini-objetivos o etapas. Alcanzar una meta lejana puede hacer que no la divisemos claramente. Marcar pequeños objetivos visibles nos hará más sencillo llegar a ellos. Yo hacía etapas de unos 100 km diarios y, para no agobiarme nada más salir pensando en que me quedan 99 kilómetros, simplemente me marcaba pequeñas etapas mentales, normalmente alcanzar el siguiente pueblo que estaba a 10 kilómetros, después el siguiente que estaba a 15 y así andar poco a poco el camino consiguiendo pequeños objetivos.
  • Celebra tus éxitos. Al final de cada etapa me comía un buen menú y me tomaba una buena cerveza para celebrarlo.

Si estás pensando en emprender, o incluso si ya los has hecho, te recomiendo que realices una aventura de este tipo. Por un lado te servirá para pensar, para estar contigo mismo y será un gran entrenamiento para lo que te espera en los próximos meses.

Bonus: A veces escuchamos distinto consejos sobre cómo buscar el socio perfecto para montar una empresa y qué hacer para saber si lo es. Aquí va el mío: preparar para realizar una aventura de cuatro o cinco días, con la bici, a pie, en moto o de cualquier otra forma que creáis conveniente e intentar alcanzar vuestro objetivo. Lo que pase por el camino se aproximará bastante a lo que pasará cuando tengáis las empresa. Ya me diréis cuál ha sido la experiencia.

Imagen de portada de Seb Creativo

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