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Un nuevo año se acerca (2016) y parece que es el momento de comenzar el camino. Siempre decimos lo típico de “año nuevo, vida nueva”, pero la realidad es que años tras año parece que todo sigue igual, no somos capaces de dar ese vuelco a nuestras vidas que tanto ansiamos. Nunca será un buen momento para hacer un cambio en tu vida y siempre va a haber muchos pros y contras por lo que ¡hazlo ya!

En el anterior artículo hemos hablado sobre la importancia de tener un objetivo claramente definido. Sin él, no podremos conseguir eso que queremos (parece lógico que si no tenemos un objetivo definido no podamos alcanzarlo). ¡Y yo tengo el mío! Quiero alcanzar la libertad financiera para poder dedicarme a hacer cada día simplemente lo que me gusta, no tener que estar preocupado por temor a perder el trabajo.

¡Yo también quiero poder vivir sin preocuparme del dinero! Os estaréis diciendo. La verdad es que conozco a poca gente que no lo quiera pero, sinceramente, no conozco a casi nadie que haga algo para conseguirlo.

Y es que, alcanzar la libertad financiera, requiere un gran esfuerzo, es un trabajo más -que además es recomendable realizar mientras tienes una fuente de ingresos fija para no verte en una posible situación crítica- que te tendrá ocupado gran parte de la jornada, teniendo que hacer sacrificios importantes, pero estoy convencido de que merecerán la pena. Entonces… ¿nos ponemos manos a la obra?

En búsqueda de la libertad financiera. Controlando el gasto

La fórmula de la libertad financiera es muy sencilla: nuestros ingresos han de ser superiores a nuestros gastos. Si ganamos más dinero del que gastamos, seremos libres financieramente (obvio).

Podemos pensar que, en base a la anterior premisa, tenemos dos opciones: controlar nuestros ingresos o controlar nuestros gastos. ¿Seguro? Si te propones este mes conseguir 50€ más ¿podrías hacerlo de una forma sencilla? En cambio, si te propones gastar 50€ menos ¿serías capaz? Para mi, la respuesta es clara, puedo controlar con mayor facilidad cuáles son mis gastos y marcar pues la cantidad mínima que deben alcanzar mis ingresos para poder vivir.

Controlar el gasto que tenemos no significa otra cosa más que anotarlo y estudiar su comportamiento. Para este ejercicio es muy útil disponer de un excel o, para los más técnicos (como mi amigo Paco Colomer), una aplicación que nos permita la gestión de nuestros gastos.

Tras hacer este ejercicio (me he decantado, de momento, por un excel) he obtenido una información realmente interesante que nunca me había imaginado que estaría a mi alcance:

  • los gastos que tengo necesarios para vivir cada mes (alquiler, comidas, alimentación, agua, luz, gas, etc.)
  • los gastos que he tenido el mismo mes un año antes
  • cuánto “despilfarro” en gastos varios (cenas fuera de casa, cañas con los amigos, algún digestivo, etc.),
  • cuáles son los meses en los que tengo pagos importantes (seguro de la moto, anualidad del gimnasio, etc.)
  • el dinero que “desaparece” tras haberlo sacado del cajero y no sabes en qué lo gastas

Como te estarás imaginando, toda esta información es realmente valiosa y nos permite conocer y prever

  • cuánto voy a gastar el próximo mes
  • cuánto puedo ahorrar en base a los ingresos que consiga
  • cuánto dinero puedo invertir (en un artículo futuro entraré a debatir la diferencia entre ahorro e inversión)
  • cuánto dinero debo tener en metálico
  • cuánto tengo que reservar cada mes para cubrir esos gastos importantes de meses concretos para no verme apurado (aquí lo que hago es una prorrata de la cantidad en 12 meses y cada mes ingreso lo correspondiente)

Y… sí, tienes que registrar cada uno de tus gastos, ¡incluso el café de la máquina de por la mañana! Esto es realmente importante, porque sino no dispondrás de toda la información. Recuerda que la información es poder.

Yo tengo mi cifra ya definida: para alcanzar la libertad financiera necesito unos ingresos de 1.100€/mensuales.

Ahora es el turno de alcanzar dichos ingresos. ¿Me acompañas?

 

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